Traductor

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documental Spain cartas de presentación Italian xo Dutch películas un link Russian templates google Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified


YA NO ESPERO A QUE PASE LA TORMENTA, APRENDÍ A CAMINAR BAJO LA LLUVIA

13 dic. 2017

Frases con imágenes góticas.


















































6 dic. 2017

Cajón Desastre.



Yo pensé que por qué no tenía suficiente con el helado al que le invitaba todas las tardes sin falta.

¿De parte de quién estáis? Quizás de ella pero nunca reconoceréis estar de parte de una ladrona. Lo malo no es que te roben, lo malo es que te ha traicionado una persona con la que tenías confianza. Ha traicionado eso y con ello, se llevó al traste nuestra amistad. No hubo preguntas, los niños aceptamos bien lo que nos viene o quizás ella se alejó porque sabía que yo sospechaba de ella, quizás fue que nunca volví a invitarla a comer helado o que no volví a guardar las chuches en mi escondite secreto. Quizás, quizás, quizás. Yo apuesto a que hubo un momento en el que la vergüenza le pudo y decidió alejarse al verse descubierta. Hay cosas que no son necesario decir para saber. Esta era una de ellas.

Durante un tiempo seguí sin amigos en el colegio, hasta que llegó una chica peruana a la que le costaba mucho integrarse. Yo en los deberes era una negada, acababan de diagnosticarme dislexia y daba clases especiales para no quedarme atrás.

Puede ser que eso nos uniera pero nos hicimos muy amigas, ella vivía muy lejos de mi casa pero a mí no me importaba la caminata, más adelante quizás os cuente hasta que punto de pequeña me daba caminatas.

Era una buena amiga, aunque no nos entendíamos muy bien, quizás por eso éramos amigas pero nunca me dijo que se iba, y se fue, sin más, sin volver a aparecer. Me sentí vacía y de nuevo traicionada, ¿Por qué nunca me dijo que se iba? Prefiero pensar que le daba pena despedirse de mí que pensar que no le importaba lo suficiente para hacerlo, aunque después supe que sí se lo dijo a otras amigas suyas.

Lo que yo sentí es que de nuevo me habían sido desleal, pero aún así, siempre he buscado el amor del resto, al menos de pequeña, cuando era inocente y los golpes no habían llegado a mi vida.
Sólo pequeños toques, no golpes fuertes.

En el colegio no encajaba, era demasiado pequeña, demasiado introvertida y con dislexia, no sé por qué pero la gente asociaba la dislexia a ser retrasada, así que poca gente estaba dispuesta a juntarse conmigo, algunas burlas eran crueles y dolían y encontré como defenderme. A golpes.

Para mí era normal, en casa si hacías algo mal te daban cuatro guantazos, o una patada o un puñetazo. Para mí en aquella época muchas cosas eran normales. Mi primera víctima fue una niña del colegio que me robó la hoja de un árbol que guardaba con esmero porque me parecía perfecta y porque, vale, era una niña un tanto rara que le gustaban cosas que al resto no.
Como sea, ella me la quitó y yo me lié a puñetazos y mordiscos con ella hasta que me la devolvió. Evidentemente, las profesoras se percataron de todo pero para ellas era imposible que yo saltara de esa manera en contra de otra compañera, yo era demasiado buena, pero creo que a todos nos mantiene en equilibrio un mínimo de situaciones y cuando llegas a ese límite, o más bien, lo rebasas, creo que es normal actuar con odio y agresividad.

No fue un accidente aislado, ir a clases de Judo no ayudaban a que mi visión de la violencia fuera negativa, más bien entre lo que veía en clase y lo que aprendía, mi decisión final ante cualquier conflicto era liarme a golpes.

Hubieron varias niñas que sufrieron mi ira, y yo siempre salía indemne, para el resto era imposible imaginar que alguien con mi cara angelical y mi tranquilidad, hiciera cosas como esa.


.

.